Todo comenzó mucho antes de la Revolución Francesa, en el corazón de la región de Bresse, donde la familia Blanc cultivaba la tierra desde hacía varias generaciones, en Marboz, en Cuet, cerca de Montrevel, y posteriormente en Saint-Didier-d’Aussiat.
Los primeros en instalarse en Vonnas fueron Jean-Louis Blanc y su esposa, quienes, en 1872, abrieron un mesón cerca del mercado.
En aquella época, su clientela se componía principalmente de vendedores de aves de corral y hueveros que llegaban al mercado los jueves en carros o en caballo, entraban en calor con una sopa y, tras terminar sus compras, se sentaban a la mesa para disfrutar de un copioso tentempié.
La sopa era buena, y la noticia se difundió de mercado en mercado.
En 1902, Adolphe Blanc, el hijo del matrimonio, que se había casado con Elisa Gervais, sucedió a sus padres. Fue Elisa quien, instalada en la cocina, hizo célebre el nombre de la «Mère Blanc». Había heredado de su madre Virginie los secretos de un arte culinario que utilizaba grandes cantidades de mantequilla. La Mère Blanc, a quien Curnonsky, el príncipe electo de los gastrónomos, describió en 1933 como «la mejor cocinera del mundo», lo aprendió todo siguiendo su instinto y su fino sentido del gusto. Su cocina era una cocina local, sencilla, de una gran honradez, preparada con amor y cuidando cada detalle, utilizando exclusivamente los productos de la región, frescos y de gran calidad.
Con el desarrollo de los medios de comunicación, los comensales venían cada vez de más lejos para saborear las ancas de rana de Dombes a las finas hierbas, el pollo de Bresse con nata y los creps de Vonnas, que Edouard Herriot apreciaba especialmente. Los domingos, el ferrocarril traía desde Mâcon a numerosas familias y grupos de amigos. El negocio prosperaba.
La generalización del automóvil aceleró el crecimiento del mesón de Vonnas. En 1930, el Touring Club de Francia otorgó a la Mère Blanc el primer premio de su Concurso Culinario. Los mejores críticos gastronómicos de la época la elogiaron enormemente en la prensa más difundida.
El Club des Cent y la Academia de Gastrónomos también la consagraron.
En 1934, Jean Blanc, el hijo mayor, y su esposa Paulette, hija de panaderos, tomaron el relevo.
Guiada en la cocina por su suegra, Paulette Blanc conservó las mismas especialidades tradicionales que habían dado fama al mesón.

El Castillo de Epeyssoles se encuentra en el centro del antiguo señorío del mismo nombre mencionado desde 1289 entre la media docena de feudos que rodeaban la ciudad de Vonnas. Tras ser sucesivamente propiedad de diferentes familias feudales, acaba en manos de los Guyot de la Garde, que a finales del siglo XV dan su nombre al castillo. Su última descendiente, Marguerite, vende la Garde a una joven burguesa protestante de Bourg, Antoinette Poinsard. A partir de entonces, Epeyssoles pertenecerá a grandes familias protestantes de fuera de Bresse. Cuando Antoinette Poinsard se casa, el Castillo de la Garde, que había recuperado su nombre original, Epeyssoles, pasa a ser propiedad de Jean Du Puy, Conde de Ferrassière de Montbrun, cuya familia acababa de distinguirse en la defensa del protestantismo en la provincia de Dauphiné.
En 1656, en el vecino Templo de Pont de Veyle, Espérance Du Puy de Montbrun contrae matrimonio con el Burgrave Frédéric, Conde de Dohna, de origen prusiano pero primo cercano de los príncipes de Orange Nassau. Dohna, estatúder de las Provincias Unidas, era muy apreciado por el Cardenal Mazarin, que lo describió como «totalmente francés», y parecía destinado a una importante carrera política. Justo después de contraer matrimonio, se marcha a Orange, donde había sido nombrado gobernador.
Luis XIV toma Orange en cuanto comienza a reinar personalmente (1660). Entonces, el Burgrave de Dohna se instala con su esposa cerca de su suegro en la propiedad de Epeyssoles, que le gustaba mucho y donde su pequeña familia recibía una muy buena educación, ya que el filósofo Pierre Bayle (1647-1706) había aceptado ser su preceptor.
El Burgrave de Dohna, que soñaba con la República de las Naciones de Europa ideada por Enrique IV, dedica su acción a intentar establecer límites a la hegemonía de Luis XIV.
Realiza numerosos viajes y vive entre Epeyssoles, donde medita o escribe sus memorias, y Coppet, su baronía, que le permite estar en contacto directo con los cantones suizos.
Se retirará allí definitivamente tras la revocación del Edicto de Nantes. Morirá en 1688, poco antes de que su primo hermano Guillermo III de Orange Nassau se convierta en rey de Inglaterra.
Después de los Dohna, entre los siglos XVIII y XX, Epeyssoles perteneció a diferentes familias, para finalmente llegar a ser propiedad de Georges Blanc.
Las memorias del Burgrave de Dohna escritas en francés fueron publicadas por uno de sus descendientes en 1898.
Durante mucho tiempo, fueron poco conocidas en Francia, pero hace unas dos décadas el Profesor Chaix dio a conocer esta obra que expone a una Europa en formación una visión que sorprende por su realismo, de un humanista del siglo XVII que en la actualidad se revela como uno de sus padres fundadores.

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